El cuidado de las velas en un velero
Es muy importante cuidar de las velas en un velero, tanto cuando se navega como cuando el barco está en puerto. De ellas depende de que tengamos navegaciones agradables, llegando a nuestro destino sin consecuencias desagradables.
Cuando navegamos
Al navegar debemos evitar las maniobras bruscas y la compatibilidad de estas con las velas que llevemos en ese momento. Tenemos que tener en cuenta la intensidad del viento y cambiar las velas según las circunstancias de navegación.
Las velas sufren mucho cuando flamean con la brisa, siempre que podamos lo evitaremos, ya que estas pueden rajarse.
El gratil es un punto importante, si lo tensamos demasiado puede producir roturas en ciertos puntos. Puedes detectarlo porque cuando va muy tenso, las velas presentan arrugas en sentido vertical.
Amarrados en puerto
Es conveniente no tener las velas expuestas al sol cuando no navegamos. Los génovas enrollables deben proteger la baluma y pujamen con algún tejido anti UV, y si la mayor la dejamos sobre la botavara se debe utilizar una funda para protegerla.
Cuando almacenamos las velas, deben guardarse siempre secas, sin sal y bien dobladas dentro de su saco. Intenta no doblarla siempre por el mismo sitio, sino quedaran dobleces profundos en lugar de las típicas marcas ligeras que después desaparecen al navegar. Si guardamos las velas húmedas, puede aparecer moho y junto con la sal deterioran los tejidos.
La durabilidad y el comportamiento de tus velas pueden mejorar considerablemente con un poco de cuidado.







